El Papa elogia política de Uganda para combatir el
SIDA
VATICANO, 29 May. 08 (ACI).-
En un mensaje dirigido a Nyine S. Bitahwa, nuevo Embajador
de Uganda ante la Santa Sede, el Papa Benedicto XVI elogió
la política para prevenir la transmisión del
VIH/SIDA del país africano que ha logrado el índice
más exitoso de reducción de la difusión
de la pandemia mediante la promoción de la fidelidad
y la abstinencia.
En un discurso escrito
que entregó esta mañana, el Pontífice
elogia a Uganda los logros en los sectores de la educación,
el desarrollo y la sanidad, sobre todo en la lucha contra
el SIDA, así como la atención prestada a los
afectados y la afortunada política de prevención
basada en la continencia y la promoción de la fidelidad
en el matrimonio.
El Papa alaba también
a Uganda por "la culminación del esfuerzo
para "formalizar acuerdos de paz que
ponen fin a largos años de guerra marcados
por una violencia cruel e insensata" y auspicia
que "todos los refugiados regresen pronto a sus
hogares para reanudar una existencia pacífica
y productiva".
ADHD, una enfermedad que está de moda
Fuente: Catholic.net
Artículo de Opinión de Lucrecia R.de Planas
En
los años 70’s, cuando yo era una niña,
no recuerdo que alguna de mis amigas tuviera ADHD. Es
más, no recuerdo a nadie que tuviera eso tan
raro: ni mis hermanos, ni mis primos, ni los primos
de mis primos, ni los hijos de los amigos de mis papás,
ni los primos de los hijos de los amigos de mis papás,
ni nadie.
En ese entonces, según recuerdo, sólo
existíamos los niños normales: traviesos,
distraídos, rebeldes, inquietos, juguetones,
curiosos, parlanchines y ruidosos.
Recuerdo muy bien cómo los adultos nos llamaban
la atención, haciendo comparaciones graciosas
con animales:
–
Niña, pareces lombriz… deja de moverte.
– Niña, pareces cotorra… deja de
hablar.
– Niños, parecen perros y gatos…
dejen de pelearse.
– Niños, parecen caballos salvajes…
estén quietos.
Éramos
sucios, olvidadizos, distraídos y desordenados:
– Niños, dejaron la cocina como
un chiquero… vengan a limpiar
– Niña, tu mochila parece nido de ratones…
saca todo de ahí
– Niñas, sus cajones parecen revoltijo…
no salen hasta que los arreglen.
– Niño… ¿estás en la
luna? Presta atención.
Algunos éramos de puro 10 en la
escuela y otros de puro 6, a algunos nos gustaba leer y
a otros no, unos acabábamos rápido la tarea
para irnos a jugar y otros se escabullían para jugar
antes de terminar la tarea, pero… todos éramos
niños normales. Y eso sí: todos andábamos
siempre llenos de raspaduras y moretones en las piernas
y brazos, pues hacíamos cosas realmente salvajes:
nos subíamos a los árboles, saltábamos
del columpio, nos caíamos de la bicicleta, nos lanzábamos
de cabeza por las resbaladillas y nos deslizábamos
por grandes pendientes, subidos tres o cuatro (sin casco
ni rodilleras) en carritos con ruedas de baleros.
Durante toda mi infancia y mi juventud, conocí sólo
niños normales, pero de pronto…. algo sucedió
en 1988, que empezó a brotar en el mundo, como si
salieran de debajo de cada piedra, una epidemia de niños
con un “desequilibrio químico en el cerebro”
(que no es químicamente demostrable) que se llama
ADHD o “síndrome de déficit de atención
e hiperactividad” y cuyos síntomas, curiosamente,
son exactamente los mismos comportamientos que tiene cualquier
niño normal.
Se los enlisto, tal como los tiene publicados la Asociación
Americana de Pediatría,
en: http://www.aafp.org/afp/20010501/1803.html,
para que los que son papás de niños normales,
se rían un poco:
Los síntomas
Un niño con ADHD, dicen los psiquiatras, es el que
presenta al menos seis de los siguientes síntomas:
Atención y concentración
1. Dificultad a la hora de establecer un orden en sus trabajos
o pequeñas responsabilidades en la casa.
2. Le cuesta "ponerse en marcha" (para vestirse,
hacer los deberes.....), pues se distrae fácilmente
con cualquier otro estímulo.
3. Presentan problemas para mantener la atención
hasta finalizar sus trabajos (hacen dibujitos, se distraen
con el lápiz...).
4. Pierden u olvidan cosas necesarias (agenda, abrigo, bufanda,
cartera, deberes.....).
5. Parecen no escuchar cuando se les habla.
6. Olvidan realizar sus trabajos cotidianos (cepillarse
los dientes, recoger la ropa....).
7. Pueden tener problemas a la hora de seleccionar que es
lo más importante.
8. Prestar atención a dos estímulos a la vez
(por ejemplo: seguir lo que dice el profesor y tomar notas
al mismo tiempo). Impulsividad
1. Con frecuencia actúan sin pensar.
2. Hablan en momentos poco oportunos o responden precipitadamente
a preguntas que todavía no se han acabado de formular
(delante de una visita, a clase...).
3. Les cuesta obedecer las órdenes, no porque no
quieran obedecer, sino porque no están atentos cuando
se les formulan.
4. Suelen ser poco previsores y olvidan planificar (se ponen
a hacer sus deberes sin el material).
5. Interrumpen a menudo durante juegos o explicaciones.
6. Tienen dificultades para pensar antes de actuar.
7. Presentan dificultades para planificar. Hiperactividad
1. A menudo mueven los pies y las manos o se levantan de
la silla.
2. Van de un lugar a otro sin motivo aparente.
3. Se columpian sobre la silla.
4. Juegan frecuentemente con objetos pequeños entre
las manos.
5. A menudo tararean inadecuadamente con la boca.
6. Hablan en exceso.
7. Durante el juego les cuesta esperar su turno y jugar
de forma tranquila.
La
epidemia
Les confieso que en 1988, cuando empecé a notar
la epidemia de niños con ADHD en el colegio de
mis hijos, me preocupé, pues no sabía
de qué se trataba tan famosa enfermedad, pero
no me gustaba nada ver cómo mis amigas vivían
angustiadas por darle a sus hijos el Ritalin u otras
drogas alternas: Concerta, Focalin, Metadate, Cidrin,
Cylert o Adderall.
Sin saber de qué enfermedad se trataba, me parecía
francamente terrorífico que le estuvieran dando
estimulantes, sedantes, calmantes, anfetaminas o como
quieran llamarlos, a pequeñines de seis o siete
años.
Veinte años han pasado desde entonces y en esos
veinte años he tenido invitados a mi casa decenas
de niños que han sido diagnosticados con ADHD
a los que yo misma (qué horror!) les he tenido
que dar su Ritalin, Adderall (o algo similar) en horario
fijo y dosis exacta, por instrucciones de sus mamás
y como condición inexcusable para que se pudieran
quedar en mi casa.
1
¿Qué es esa extraña enfermedad?
Hasta hace unos días (muy pocos) es cuando he
tenido la curiosidad de meterme a averiguar qué
es esa extraña enfermedad que cada vez ataca
a más y más niños de los que conviven
con los míos.
Al leer los síntomas y la manera de diagnosticar
la enfermedad, no supe si llorar o soltar una carcajada.
Tengo nueve hijos, el mayor de 22 años y el menor
de 4. Y todos, absolutamente todos, han tenido a lo
largo de su infancia, no seis, sino veintidós
de los veintidós síntomas de los niños
con ADHD.
Que me regañen los psiquiatras, pero... estoy
totalmente segura de que todos esos síntomas
son síntomas de un niño sano y normal.
Esos síntomas no se curan con sedantes, sino
con una sana disciplina y atención de los papás
y los maestros.
Ciertamente es más cómodo para cualquier
mamá tener a un niño medio sedado, sentadito
toda la tarde en la tele viendo películas de
Disney, que tener a un niño que brinca en los
sillones, hace experimentos con lodo y shampoo, parlotea
e interrumpe en todo momento y corre como caballo desbocado.
Entonces, entiendo que haya muchas mamás interesadas
en darles “pastillitas calmantes” a su hijos,
porque es más cómodo, pero… el niño
enfermo es el primero y el sano es el segundo.
Ciertamente es más cómodo para las maestras
tener un grupo de niños atontados con pastillas,
que no se mueven de su silla y mantienen la vista fija
en el pizarrón, que tener un grupo de niños
normales de siete años que avientan avioncitos
de papel, ponen ranas en la silla del maestro, se paran
de su silla con cualquier pretexto y se ríen
de las tonterías que se les ocurren. Entonces,
entiendo que haya muchas, muchísimas maestras
interesadas en que los psicólogos les diagnostiquen
ADHD y les receten pastillas a sus alumnos, pero…
los niños enfermos son los de la mirada fija
y los sanos son los otros.
Ciertamente es muy bueno para psicólogos y psiquiatras
diagnosticar ADHD a sus pacientes sanos, pues, según
leí, dicen que es una enfermedad crónica
que no se cura con el Ritalin (ni similares), sino que
“el paciente debe aprender a vivir con ella”
y de esta manera aseguran un cliente que les pagará
periódica y puntualmente de por vida. Entiendo,
entonces, que haya muchos, muchísimos psiquiatras
y psicólogos interesados en diagnosticar ADHD,
pues es una hermosa enfermedad que les asegurará
una vejez llena de bonanza.
1
Las cifras
Se me ocurrió asomarme a los informes financieros
de los laboratorios que producen el Ritalín. Los
pueden ver ustedes mismos en el siguiente enlace: http://www.novartis.com/investors/product-sales.shtml
Viendo estas cifras, 374 millones de dólares en el
2007 (sólo para Novartis y sólo por el Ritalin),
entiendo perfectamente que los laboratorios estén
interesados en que se sigan diagnosticando cada vez más
niños, adolescentes y adultos, con esta enfermedad.
No creo que sea coincidencia, además, que los laboratorios
que fabrican productos químicos para evitar a los
niños (anticoncepción), o para matarlos una
vez concebidos (DIU y PDD), sean los mismos que fabrican
productos para mantener semidormidos a aquellos niños
que no fueron evitados ni asesinados a tiempo.
Ya en otras ocasiones he hablado de los intereses que existen
en muchas organizaciones por mantener “manipulables”
a las personas, para influir en ellas con libertad y así
“adueñarse del mundo de las ideas, para lograr
que sus ideas sean las ideas del mundo”. Con toda
seguridad estas personas también están interesadas
en que los niños (especialmente los más listos
e inquietos) tomen “pastillas calmantes” y así
sean dóciles y manejables por todo lo que vean y
oigan en los medios.
Descubrí que, alrededor de este negocio, han surgido
nuevos productos creados por psicólogos y comerciantes
que también han aprovechado la oportunidad de obtener
ganancias fáciles con esta “enfermedad”,
cuyos síntomas son padecidos por TODOS, absolutamente
TODOS los niños del mundo. Terapias alternativas
que ya no usan drogas, pero que son igual de caras, como
la llamada Neurofeedback, con la que ahora se venden un
sinfín de productos, como cascos, lentes, videos,
juegos interactivos, libros, manuales, cuadernos y todo
lo que se le pueda vender a un padre preocupado por mantener
quieto a su hijo “hiperactivo”.
Seguramente pronto aparecerá algún oportunista
que, aprovechando esta suculenta veta financiera, abrirá
colegios, academias y universidades especiales para niños
con ADHD, centros de ayuda para padres de niños con
ADHD, gimnasios, viajes, dietas y cruceros especialmente
diseñados para personas con ADHD y cosas por el estilo.
La realidad del ADHD
ADHD… ¿una farsa? ¿un grandísimo
negocio? ¿comodidad para las maestras? ¿flojera
de las mamás? ¿interés por mantener
“manejable” a una buena parte de la población?.
Creo que es todo eso.
Seguramente habrá muchos que me lean y digan que
el Ritalin les salvó la vida, porque su hijo verdaderamente
era insoportable. Muy bien, no niego que esto sea posible.
Siempre han existido niños con desórdenes
psicológicos que necesitan tratamientos y terapias
especiales, sobre todo, aunque no necesariamente, cuando
provienen de familias disfuncionales.
Sin embargo… esto es un exceso. Según un estudio
de la clínica Mayo, el 7.5% de niños entre
6 y 19 años en USA padece ADHD. ¡Eso son 7
millones de niños! . No pretendo negar que existan
algunos casos reales con problemas reales, pero… aquí
hay claramente un abuso en el diagnóstico.
Si a mi hijo le diagnostican Anemia, puedo ver en los análisis
de química sanguínea la falta de hierro; si
le diagnostican Leucemia, puedo ver el exceso de leucocitos
en una biometría hemática; si le diagnostican
Cáncer, puedo ver en la biopsia las células
mutantes.
¿Cuántos de ustedes, cuyo hijo ha sido diagnosticado
con ADHD, han recibido los análisis químicos
en los que se ve, en números y porcentajes, el “desequilibrio
químico” en el cerebro de sus hijos? Hasta
donde pude leer, no existen dichos análisis. ¿O
sí?
Y, claro, como no hay evidencia química del tal “desequilibrio
químico”, algunos han inventado que lo que
sucede es que no es “químico”, sino “genético”.
Ah… pero no nos dicen cuál es el daño
cromosómico en los genes, pues ni siquiera analizan
los cromosomas en el diagnóstico. ¿O alguien
ha visto los cromosomas dañados o diferentes de su
hijo con ADHD? Creo que este es un cuento aún más
grande que el otro.
Hay quienes no se atreven a usar la palabra “genético”
y dicen que es un mal “hereditario”. Por supuesto
que los síntomas lo son, pues un hijo de padres inquietos
y parlanchines, aprenderá los comportamientos de
sus padres y los imitará. Pero… eso no es herencia,
es simple imitación y no es una enfermedad, ni de
los padres, ni del niño.
El asunto es que a todos... los del “desequilibrio
químico”, los del “daño genético”
y a los que lo adquirieron por “herencia”, a
todos por parejo, los medican para controlar los síntomas.
Drogas para niños
Al leer la descripción de la droga, su manera de
actuar y las contraindicaciones, también me quedé
helada. Yo no le administraría a mi hijo una droga
que tiene diecisiete páginas de contraindicaciones
y warnings acerca de sus efectos secundarios, sin una comprobación
científica de que esa droga equilibrará de
nuevo la química supuestamente desequilibrada de
su cerebro. ¿han leído esas contraindicaciones
y advertencias? Son aterradoras, hablan de daños
cardiovasculares, hepáticos, oculares, recesión
en el crecimiento, infertilidad, alucinaciones, anorexia,
psicosis, pesadillas, agresividad, hasta casos de muerte.
No estoy inventando, las pueden ver aquí, publicadas
por el mismo laboratorio: http://www.pharma.us.novartis.com/product/pi/pdf/ritalin_ritalin-sr.pdf
¿Qué será de ellos cuando crezcan?
Lo que más me preocupa del tema, es el daño
inmenso que se les hace a las almas de esos chiquitos. A
los niños que han sido diagnosticados con ADHD se
les convence de que “son incapaces de controlarse
a sí mismos sin ayuda de la droga”. Eso me
aterra. ¿Qué será de esos niños
cuando sean unos adultos, convencidos de su incapacidad
de controlar sus acciones? A estos niños ya no se
les puede hablar de esfuerzo o ganas de aprovechar la fuerza
de su carácter y sus pasiones para alcanzar la perfección
cristiana. Están totalmente convencidos de que son
incontrolables y que si no toman sus pastillas, no son responsables
de sus actos y además son totalmente incapaces de
hacer algo bien.
Ya termino, porque debo ir a atender a nueve hijos que,
hablando en serio, los nueve tienen todos y cada uno de
los síntomas de ADHD y… no están controlados
con Ritalin ni nada parecido, así que… los
tengo que controlar yo.
Les agradeceré sus comentarios, pues tengo a muchas
amigas y personas muy queridas metidas en este problema.
En verdad es algo que me preocupa.
Un triunfo para la defensa
de la Vida.
Artículo de Opinión de Amparo Medina.
El
29 de mayo del 2008, la Asamblea Constituyente
del Ecuador incluyó el DERECHO A LA VIDA
DESDE LA CONCEPCION, sin excepciones en el marco
de los Derechos del Niño Niña y
Adolescentes del Proyecto de la Constitución
que viene elaborando.
Éste un gran triunfo para la defensa de
la vida. Sin embargo aun nos preocupan los temas
referentes a salud sexual y salud reproductiva
que reconocen el derecho al placer (propuesta
del grupo lesbico y homosexual en el año
1998 a las Naciones Unidas) , y el derecho a que
los niños desde los 10 años, obligatoriamente,
reciban educación sexual hedonistas y basada
exclusivamente en el uso de anticonceptivos y
con inducción hacia la homosexualidad.
Por otro lado también está pendiente
el tema del matrimonio homosexual y la defensa de
la Patria Potestad, que está en riesgo de romper
con el matrimonio entre hombre y la mujer, por ende
acaba con la familia y para complementar nos quitan
el derecho a los padres a educar a nuestros hijos
sobre la base de nuestras creencias y valores.
Señores Asambleístas, creo que es muy
importante legislar sobre la base de la experiencia
y de lo científico. Miren lo que dice el Ministerio
de Salud de Inglaterra y de Estados Unidos. En estos
países piden de manera radical se replantee
la educación sexual hedonista, que está
enfermando a sus jóvenes y acabando con la
sociedad, de igual manera Chile y México.
En Ecuador, ya han salido varios expertos a defender
los textos de salud sexual del Ministerio de Educación,
que supuestamente están en circulación
desde hace 10 años, cosa que no es verdad,
ya que se intenta su masificación desde hace
10 años, pero no se dice que su rechazo ha
sido masivo entre los educadores. El mismo programa
del MEC, tuvo que dar textos alternativos porque los
maestros vieron POR EXPERIENCIA QUE ESOS TEXTOS AUMENTABA
EL NUMERO DE EMBARAZOS, DE ETS Y DE SIDA, además
que convierte a los maestros en distribuidores de
anticonceptivos.
La prueba de ello es Manabí, Santo Domingo
de los Tsachilas y Zamora, que fueron los pilotos
con esos textos y del proyecto en general, hoy son
provincias con el SIDA a punto de ser pandemia. Si
la experiencia no les dice que esa educación
no sirve, ¿por qué insisten?.
La respuesta está en el dinero que dejan esas
propuestas para salud sexual y reproductiva. El país
ha recibido más de 6 MILLONES DE DOLARES, dinero
que únicamente se ha invertido para enfermar
a las mujeres y adolescentes del país.
LA RESPUESTA ANTE LA SALUD SEXUAL Y SALUD REPRODUCTIVA
QUE NOS PLANTEA LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE ES NO. LA
DIGNIDAD HUMANA DEBE ESTAR MÁS ALLÁ
DE INTERESES ECONÓMICOS E IDEOLÓGICOS.
Amparo Medina
Acción Provida- Filial de Vida Humana Internacional