Our Values

Nos enfocamos en valores universales, es decir, aquellos que son compartidos por todos… o al menos por la vasta mayoría de la gente, por lo menos en público, en sociedades que, cuando dejadas a su libre albedrío, son pacíficas y prósperas como cualquier sociedad puede serlo. Por ejemplo: honestidad, responsabilidad personal, lealtad, trabajo en equipo, optimismo, respeto por los demás y – permítasenos añadir a esta lista tradicional, un deseo universal? – el amor romántico.

Queremos encontrar un marco de encuentro para la práctica del sentido común, de la misma forma en que fue concebida en teoría la Declaración Universal de los Derechos Humanos: decidieron limitarse a sí mismos — y no fue pequeña cosa, considerando todas los países y culturas involucradas — para iluminar “ciertas cosas que son tan terribles en la práctica que nadie los aprobaría públicamente y (…) ciertas cosas son tan buenas en la práctica que nadie las rechazaría públicamente” 1. Ellos sabían que su propuesta planteaba la pregunta fundamental “Por qué” pero su trabajo era honesto, unía a la gente y generó prosperidad y libertad..

1 Mary Ann Glendon, A World Made New, 2001, Random House, p. 222
 

Background
Our Values

About Us

 

We focus on values that are universal, that is, those that are shared by everyone … or at least the vast majority of people, at least in public, in societies that, when left to themselves, are as peaceful and prosperous as a society can be. For example: honesty, personal responsibility, loyalty, teamwork, optimism, respect for others, and—dare we add to the traditional wish list … a universal wish?—romantic love.

We want to find common ground for common sense in the practice, in the same way that the framers of the Universal Declaration of Human Rights found common ground in theory: they decided to limit themselves—and it was no little thing, given all the countries and cultures involved—to shining a light on “certain things [that] are so terrible in practice that no one will publicly approve them and … certain things [that] are so good in practice that no one will publicly oppose them.1” They knew that their propositions begged the fundamental question “why,” but their work was honest, it united people, and it advanced their prosperity and freedom.

1 Mary Ann Glendon, A World Made New, 2001, Random House, p. 222